La rutina en lisboa a las diez y diez

Poco a poco, entra uno sin darse cuenta en la ciudad y se adhiere a sus rutinas. El placer de descubrirla día a día persiste, hay novedades, pequeñas o grandes, que el ojo ayer no vio, un olor, otro matiz más del blanco o del gris, un azulejo: a azulejo por día, necesitarías varias vidas para ver toda Lisboa. Incorporado a esas rutinas, la ciudad despliega también encantos mecánicos. Se perciben sin destellos, sin luces aparatosas, son más bien corrientes de conocimiento que entran y salen de tí sin avisar, silenciosamente. Esos posos van quedando sedimentados ahí, en un doble fondo que la memoria tiene, y hacen su trabajo sin decírselo a nadie. El aparato rutinario estabiliza ritos que marcan tiempos, ordena las sensaciones, facilita un descanso cuando el descanso es deseable. Que las rutinas aletarguen no es culpa de la rutina, se adormece para siempre quien quiere. Y es posible encontrar en ellas ciertas armonias. Sabemos que estamos en su interior porque hay cosas, signos y señales que la delatan con minuciosa puntualidad. Una sirena al mediodía, el camión de la basura a medianoche, una puerta que se abre siempre a las diez y diez. Gracias a las rutinas, sabemos al menos que existimos. Lo de vivir es otra cosa, pero al menos existimos. Existimos, somos tiempo. Y tenemos que ser tiempo, si aspiramos a ser eternos.

“ULISES EN LISBOA”.  Eladio Redondo.  Editorial Beltrónica. 2014.

Relojes de pared. Diámetro:30cm  MATERIALES: vinilo y papel nobel

Contacto: eladiore@yahoo.es

 

 

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