Notas para combatir el aislamiento. Cuarto lunes.

Cerca del río, al otro lado de la carretera, hay una columna de piedra alta como el más alto de los pinos a la que se ha subido un hombre del pueblo. Es un hombre soltero y barbudo, de edad indefinida, conocido entre los vecinos por su pasada vida errante. Que se sepa, no tiene familia y mantiene un trato escaso y huidizo con sus congéneres, más bien ninguno. Se le ha visto más de una vez hablar solo y muchas veces cagar en el lavadero público. El verano pasado prendió fuego a su casa, sin consecuencias dramáticas, y las noches previas, pasear con un perro al que besaba en la boca y que luego huyó y le abandonó por razones que aún se desconocen. Ahora, desde hace unas semanas, más o menos desde que empezó el confinamiento, está subido en la columna de piedra que hay cerca del río y se niega a bajar. Pregona que permanecerá en su cumbre cuarenta días con sus cuarenta noches, en ayuno, y entonces descenderá. Varias veces han intentado los forestales y los bomberos forzar su rescate sin éxito y la policía, pese a las amenazas de denuncia por atentado contra la salud pública, lo ha dejado por imposible. Ayer, después de varios días de lluvia, me he acercado a verle con un cesto de ropa y comida, por si tuviera necesidad. Aléjate de mí, Satanás!, me ha gritado desde arriba lanzándome sus calzoncillos, lo último que le quedaba. Según mis cuentas, lleva ya ahí más de veinte días. Con un poco de suerte, yo creo que aguantará.

4 comentarios en “Notas para combatir el aislamiento. Cuarto lunes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s