Notas para combatir el aislamiento. Tercer jueves.

Hay libros que mueren en nuestras manos apenas nacer, al cabo de unos días. Libros que mueren sin ser enterrados piadosamente en estantes polvorientos, al lado de otros libros tambien muertos entre los que puedan encontrar el consuelo de los siglos vacios. Se dejan por ahí, en cualquier sitio, a la intemperie o no, expuestos en cualquier caso a una inclemencia injusta. La lluvia moja sus hojas y el viento las arrastra hasta el horizonte del olvido. Un libro es siempre el resultado de un parto doloroso, y si su destino ha de ser morir pronto, merece cuando menos un entierro digno. Además, dice mucho de nuestra humanidad lectora darles la oportunidad de la resurrección. Que estén en sus tumbas, tranquilos, alineados en la oscuridad hueca del estante sin la esperanza ya de nada, hasta que una mano redentora los devuelve de nuevo a la vida. A veces, la resurrección demuestra que aquel libro fue enterrado prematuramente, que el libro, aunque de un modo casi imperceptible, respiraba, pero le prestamos poca atención porque había mucho donde elegir. En el mejor de los casos, no lo dejamos ahí, tirado, en medio de la indiferencia y el desconsuelo. Con el tiempo, alguno de esos libros, desde su tumba, un día nos reclama sin que sepamos por qué. Lo cogemos, lo abrimos y sólo con leer un párrafo ya nos damos cuenta que los muertos éramos nosotros, que seguimos muertos y que es el libro el que ha venido a rescatarnos y no nosotros a él. Que esperaba este momento, aguantaba en su nicho la ágonica respiración de unas frases que quería entregárnoslas hoy, ahora, con una humildad que nunca aprendimos al leer. Ha venido a rescatarnos, qué ironía, justo cuando el viento nos arrastra también hacia un horizonte de pesar. Para que nos enfrentemos a él. Murió pronto, nada más nacer, pero viejo y arrugado, y lo enterramos sin más. Era sólo un libro.

2 comentarios en “Notas para combatir el aislamiento. Tercer jueves.

  1. Pues precisamente este periodo de confinamiento me ha reconciliado con esos libros enterrados, olvidados en un estante, algunos de ellos han cobrado vida, en especial libros de poesía pero también novelas y narraciones que había leído y estaban en el olvido. Un abrazo, Eladio. Escribes que da gusto. Te felicito.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s