Notas para combatir el aislamiento. Tercer miércoles.

Un decreto que suprimiera los libros de los servicios esenciales no cuesta imaginarlo. Se ha hecho. Por decreto o no, en plazas públicas, en universidades y hasta en casas particulares los libros han sido consumidos por las llamas de incendiarios fanáticos. Las hogueras de la historia son muchas. Aún se ven, como el fulgor de una estrella hace millones de años muerta, las llamas del papiro de Ipuur en el Egipto del año 2175 a. de C., la hoguera que más lejos nos queda. Las más cercana aún nos quema. Nos queman, ardemos todavía en las llamas de Vijećnica, la biblioteca de Sarajevo, en 1992, o en las de la Biblioteca Nacional de Bagdad, en el 2003. Y un poquito más lejos, pero cerca todavía, sentimos los aplausos de la quemas colectivas de libros durante las dictaduras argentina y chilena de los años 70. Las de Hitler las dejamos aparte porque Hitler lo quemó todo. Se quemaban porque para los bibliófobos asesinos los libros eran portadores de virus, contaminaban, contribuían a la expansión del pensamiento y el saber. Eran peligrosos. Guantes y mascarillas eran innecesarios porque entraban por los ojos. Los incendios cegaban, y cuando los incendios no bastaban, el decreto se aplicaba directamente sobre ellos. Hay también casos, muchos casos. Poetas, escritores, filósofos, médicos, astrónomos, periodistas…fueron quemados, enterrados vivos o asesinados a balazos por ser autores de semejantes engendros. El pensamiento, el saber, el conocimiento en manos de la plebe sometida generaba y genera rebeliones, motines y revueltas y, en manos de sus hacedores, herejías y disidencias, ideas que cuestinaban y cuestionan la verdad autorizada. Hubo quienes encajaron con ironía y humor la biblioclastia pública y en particular la de su obra, como Sigmund Freud, quien manifestó al enterarse de la quema de sus libros que la sociedad avanzaba porque en la edad media lo hubieran quemado a él. Pero eso fue en 1933 -ignorante aún de lo que después vendría- cuando los nazis levantaron en la Bebelplatz de Berlín una hoguera que devoró miles de libros. Sin duda, la mayor revuelta es la del hambre, pero puede contenerse repartiendo un poco de pan. La de las ideas y su transmisión es más peligrosa porque reivindica libertad, y no tiene límites, el más extremo de los cuales alcanzaría la destrucción de todo. Para evitar ese apocalipsis, personas formadas e inteligentes, cultas, si viene al caso, como los pueblos de los que son parte y cómplices, eliminan con violencia el patrimonio cultural de pueblos vecinos, su memoria escrita colectiva. Y sobre las ruinas de esa masacre patrimonial, elevan a categoría de verdad única sus valores y creencias. Nada ha de quedar en pie, sólo lo suyo. Estas cosas pasaron y aún pasan. Hoy, los supermercados están abiertos y las bibliotecas cerradas, y así ha de ser, porque no hay que transigir ante la amenaza vírica, pero no deja de ser un símbolo. Sin sociedad digital sería mucho más que un símbolo. Yo ahí lo dejo.

2 comentarios en “Notas para combatir el aislamiento. Tercer miércoles.

  1. La Humanidad a lo largo de su existencia pasaba los periodos totalmente apocalípticos pero sobrevivió , sobrevivió gracias , en gran medida, a las ideas, pensamientos y el espiritu de los seres humanos. La situación en que estamos no es la peor de las de antes. , distinta . A veces pienso que todo lo que sucede es será por algo, no hay casualidades incluido esa continua lucha de valores y crencias. ( ¿el mal y el bien?) No te aburres …no voy a seguir con -resisterémos , aguantaremos, sobriviveremos- creo que ya estas harto de ello, igual que yo …jajajaja Un beso, has escrito un buen texto.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s