Notas para combatir el aislamiento. Segundo viernes.

De aquí a dos o tres días tengo que ir de nuevo al súper. Me tengo que preparar. Antes de esto, me había acostumbrado a no hacer ninguna lista, lo tenía todo en la cabeza, soy un máquina. Bajaba a un sitio, por ejemplo, y, al subir, de camino, me paraba y compraba lo que me faltaba. Si por lo que sea no bajaba a ese sitio y subía a otro, lo mismo, paraba de camino al bajar y compraba. En cualquier parte. Sin listas ni hostias. Yo soy cosmopolita y chulo y tengo pocos remilgos a la hora de comprar. Yo antes no cogía nada con guantes. Tocaba todo con las manos, directamente. Un defecto de fábrica. Soy artesano y a los artesanos nos gusta tocar todo con las manos. Sentir las texturas lisas o rugosas o pringosas de las cosas. Los artesanos, sin tacto, no podemos vivir. Si no tuviéramos algo que tocar, nos moriríamos. Es el tacto con las cosas lo que nos inspira. Cuanto más toquemos, mejor. Lo de la mascarilla lo llevo mejor porque los olores me importan una mierda. Tengo la pituitaria atrofiada de tanta cola y tanto barniz, asì que ya pueden oler las cosas lo que quieran que a mí me da igual. Lo que me molesta de llevar mascarilla es el vaho que se acumula en las gafas. A veces hay tanto vaho que no veo bien las cosas y me dan ganas de quitarme la puta mascarilla y mandarla ya saben ustedes donde. No lo hago no sé por qué, con lo mucho que me cuesta a mí contenerme. La gente del pueblo cree que yo soy un artesano tranquilo, que está encerrado siempre en su tallercito, con sus cosas, y no tiene prontos violentos ni se mete con nadie. Eso se creen, pero estoy cambiando, estoy cambiando, el aislamiento me está cambiando, el puto aislamiento me está cambiando. Mira, que quieres que te diga, si tenemos que estar separados dos metros unos de otros cuando compramos, mejor. Mejor, mejor, mejor qué quieres que te diga, así puedo ir a comprar tranquilamente sin quitarme la ropa de faena, y si no me da la gana de ducharme, pues no me ducho, a quién le va a importar estando yo a una distancia de dos metros. Pues no me voy a duchar, fíjate lo que te digo. Dentro de dos días, cuando vaya a comprar, no me voy a duchar. POR-QUE-NO-QUI-E-RO. POR-QUE-NO-ME-DA-LA-GA-NA. Quieren guerra, pues van a tener guerra. Esto es la guerra.*

*Borrador para un concurso familiar de videomonólogos.

Un comentario en “Notas para combatir el aislamiento. Segundo viernes.

  1. Pues , es lo que pasa con los guerreros, siempre acaban con un motín.Soy una conformista aprovechando a tope la oportunidad dada para hacer las cosas que me gustaría hacer ( en lo que cabe, desde luego) Pues , esa es la auténtica libertad : si no quiero ducharme….No ME DUCHO..¿ Muchas veces en tu vida tuviste tanta libertad?…aprovechalo. Es que la libertad tiene muchas caras. Un beso.

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