Notas para combatir el aislamiento. Martes

He salido al camino porque algunas veces tengo suerte y encuentro a alguien. Y encuentro a alguien. Rosalí, que tiene un gallinero cerca del río, para el coche y a la distancia reglamentaria de un metro saca de una cesta cuatro huevos y me los da. Con los guantes puestos, esos guantes homologados de color azul tan de moda por imperativo legal. Rosalí tiene nombre y presencia de princesa gitana, una presencia de altura y complexión generosa camuflada en una sonrisa de granjera, aunque podría ser al revés. Rosalí tiene junto al gallinero una casita para dos perros y una balsa de agua azul, el color de su linaje real, en la que se baña los veranos como una reina rodeada de sus polluelos. Para que te hagas una tortilla, me dice, antes de despedirnos. Normalmente, los huevos de las princesas gitanas son de yema de oro y clara de opalescencia lunar, aunque aparezcan sus cáscaras salpicadas de caquitas y menudas adherencias terrosas. Es para disimular. En tiempos de pandemias o penurias severas, sin embargo, es un huevo completamente normal, para hacer tortillas de cebolla y ajos tiernos. Yo me haré un revuelto, le digo, y no le parece mal, pero advierte de que pueden contener trazas de hierro, cuarzo y pirita. Ten cuidado, son muy frescos, sentencia con una sonrisa entre pícara y maternal.

6 comentarios en “Notas para combatir el aislamiento. Martes

  1. Huevos áureos y opalescentes, como los que mandaron hacer los zares de todas las Rusias. Creo, Eladio, que no se comen. Son de adorno. Su lugar no es la cocina sino el salón. Te dejo el huevo de Pedro el Grande, que debía de tener dos pero yo sólo he encontrado este:

    Que disfrutes de la vida.

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  2. Empecé a sentir más agudo las pequeñas cosas que hacía siempre ” mientras tanto” sin pensar , de prisa, ajetreada y agitada emocionalmente y fisicamente.
    Me preparo el desyuno con todos los detalles como en el contenido tanto en servirlo , cojo el libro en el pijama comodo lentamente disfrutando a tope´ lo leo acompañado con exquisito café arábica el 100% de Etiopia , muy fino y ligero de la bonita taza del uso excepcional .
    A diario lo tomo rapidamente , de pie , quemendome ,pensando en llegar a tiempo al trabajo y en la lista de mis ” quehaceres ” y en otras tonterias sin sentir ni sabor , ni placer , ni el momento preciso.
    Preparate el rebuelto pensando en todos los detalles de la receta, ,pon el mantel del uso exclusivo abre la botella de vino guardada también para la ocasión y lentamente saboreando cada el trago y el bocado olvida de todo y todos. Un beso.

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