Es una montaña

Se sienta frente a mí una mujer. Es una montaña, hermosa como una montaña, joven como una joven montaña. Quiso, me lo ha dicho ella, ser volcán y marear el aire con cenizas. Alcanzar su cumbre exige esfuerzos, no da facilidades. Hay, al princípio, pendientes suaves, caminos de tránsito practicable, cuando con inocencia despliega sus faldas sobre las canteras de mármol. Luego, cuando ríe y cuando llueve, el ascenso se hace irregular y el deseo indefinido. A la altura del primer abrazo conviene buscar refugio. Están las amenazas de la noche y el peligro de la intemperie. Es mejor esperar, no ser impaciente, alejar de uno mismo la ansiedad inútil. Ella no debe notar que tú subes. Arriba, donde vuelan los pájaros que la avisan, hará frío o hará calor, dependerá mucho de la fe que arrastres. Pero no la temas. No es volcán, pero tiene su fuego y cumple sus promesas. Es una montaña, le basta con seguir siéndolo, lo único que te pide es que no te quedes para siempre, que vuelvas a descender, que bajes por donde has venido.

Mujeres sentadas   Eladio Redondo   Ed. Beltrónica  2012

7 comentarios en “Es una montaña

  1. Otro texto extraído del libro (¿o del no-libro?) “Mujeres sentadas” que, precipitándome, quise comprar hace tiempo. A juzgar por los detalles e instrucciones que suministra, se ve que el autor conoce esa montaña, que la ha escalado más de una vez. Por supuesto, cuidándose mucho de bajar por donde ha subido. Un abrazo.

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