Veintitrés

Para colmar una vida de materia narrativa no basta con salir de la rutina. Para salir de la rutina basta con adelantar una hora los quehaceres cotidianos, cambiar la disposición de las intenciones o renovarse más a menudo el DNI. Salir de vez en cuando de la rutina es provechoso si todavía no hemos perdido una mínima capacidad de asombro. La vida, desprevenida, regala pequeñas sorpresas en forma de emociones alentadoras o de pensamientos reparadores. Lo que complace es la novedad. Un negro tristemente esposado en una comisaría no es alentador, pero desencadena reflexiones compasivas o reacciones indignadas. La realidad cotidiana pliega sobre sí misma infinitos negros tristemente esposados por el rigor de nuestros horarios o nuestros afanes insustanciales. Desdoblar esos pliegues puede convertirse en un juego con el que ahuyentar el hastío o el tedio, pero no llenará de materia narrativa nuestra vida. A la visión del negro esposado sobrepondrá nuestra imaginación la secuencia de un furgón que, en la silenciosa mañana, lo traslada a un recinto carcelario donde permanecerá sin libertad hasta ser un día expulsado. Y ahí se queda, el negro, en ese otro pliegue sombrío que no detiene nuestro derrotero banal.

Anuncios

6 respuestas a “Veintitrés

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s