Carpeta de sueños. 3

Un amigo me pide desde la tele que, en su ausencia, cuide de sus tierras, no sea que se las quiten los catalanes. Le dejo con la palabra en la boca y cambio de canal, donde policias antidisturbios extraen de grandes cestas de mimbre tortas de pan que distribuyen entre la gente.

A la puerta de una jaima, en pleno desierto, mi familia come pipas alrededor de una mesa cubierta con una alfombra. Al verme llegar, mi madre me abraza y me presenta a mis hermanas. El interior de la jaima es un lavadero de ropa con farolillos chinos colgados del techo. Mi padre está acuclillado en un rincón, cagando. “Ya estás otra vez con lo mismo!”, le digo, enfadado.

Estamos Leandre y yo en un almacén gigantesco atestado de andamios, la mayoria sin armar, apilados desordenadamente contra las largas paredes. “Son para hacer huesos”, me dice. Como está todo muy oscuro, extrae del bolsillo trasero de mi pantalón una luz blanca y la habitación se llena de literas y de camas que dejan un pasillo en el centro. Nos encontramos con una monja a la que yo no veía hacía más de veinte años y Leandre le propone matrimonio. Yo me pongo a jugar al ajedrez en la cama de un enfermo.

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7 respuestas a “Carpeta de sueños. 3

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