El piso 81

HR no entendía el enfado de E. Entendía su posición, ese estado un tanto bipolarizado que forzaba la inclinación de su naturaleza hacia un lado o hacia otro, a la orden siempre de circunstancias externas, muchas veces no asumibles por su falta de lógica o efectividad. E seguía empeñado en subir más que nadie, elevar la plataforma por encima de las del resto, aprovechar la inercia, el impulso de un conjunto de maniobras bien gestionadas para alcanzar alturas insospechadas en el proyecto. Convertirse en el más visto, ganar terreno al horizonte, planificar sueños de conquista. HR consideró la conveniencia de establecer una tregua en sus disputas con E. El momento era delicado. El entusiasmo de E contenía una fuerza positiva, una ambición legítima, pero dejarse arrastrar por consignas de conquista o de arrogantes influencias era insensato. La fuerza, sí. El entusiasmo, también. La insensatez, no. Por no hablar del agua. La hierba en torno al edifício seguía incrementando su expansión, aseguraba su afán de permanecer. Desde arriba era una espesa mancha verde y oscura que albergaba floraciones inéditas: blancos, amarillos, púrpuras…Valía la pena conservar ese exquisito punteado de vida y color. Y subir más deprisa no garantizaba el éxito. Y llegaba el verano, y el agua escaseaba, y el calor zancadillearía la velocidad de los propósitos. Por no hablar del cansancio de los propósitos. HR no deseaba que esa confesión alterara el excelente ánimo de E. El sentido común orienta y dirige, pero el ánimo hace avanzar. Y el ánimo era ahora patrimonio de E. Urgía encontrar un punto intermedio. Seguirían subiendo, sí, como siempre, pero como siempre. O incluso más lentos. En contrapartida, HR no sabía aún qué podría ofrecer a E. El momento era delicado.

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9 thoughts on “El piso 81

  1. El momento se presenta delicado,se respira tensión en el relato. La ambición desmedida de E y el cálculo de HR (“ni mucho ni poco”) y ese dejarse llevar. Es lo bueno de tús relatos Eladio, que a uno le dejan imaginar. A mí, por ejemplo, me suscita una reflexión respecto al número de personas que precisan las grandes empresas (a partir del piso 22, ya comienzan a ser grandes). Uno es poco, no alcanza, tres es multitud. Dos, HR y E en esta ocasión, es el número conveniente, como una cordada motivada en pos de la cumbre. No sé, cosas así me suscita tu relato. Un abrazo Eladio!!

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  2. El piso 81 es una altura considerable. El reflexivo HR y el entusiasta E parecen complementarse, pero tal vez el primero no logre convencer al segundo de que no vale la pena seguir subiendo y perder de vista esa mancha verde punteada de colores. Normalmente los impulsivos se llevan el gato al agua.

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