Amapolas

Danilo Manso, por lo que dicen las cosas poco creibles que de tanto en tanto encuentro en la red, era poco amante de las florecillas. Sí le gustaban los paseos, las caminatas y los periplos más o menos introspectivos. Desde un punto de vista sensorial, concebía la Naturaleza como un todo, y muchos de sus poemas sufren de ese ataque romántico que ambiciona una imposible totalidad. De sus etapas sedentarias, la última es la menos productiva, y dan a entender algunas bitácoras digitales que sus prosas son caprichosas o peregrinas. Como no hablaba nunca de flores, quiso hablar de una flor. La que tenía más a mano. Por puro capricho.

“Lo que admiro en la amapola es su forma irreverente de darse a conocer. Le va bien cualquier trozo de tierra, grande o pequeño, esté donde esté: igualmente ella germina. Con su color indica el sitio donde hallar la huella de un beso es posible. También hace, por encargo, de alfombra roja de sueños a cielo abierto. A mí me gusta verla sola, crecida, asomando su carmín entre hierbas furiosas de envidia, como una puta solitaria. En medio del campo, mejor, que me obligue la pasión a pagar un precio muy alto. Dan mucho y piden poco al borde del camino, hay tardes que me atraganta tanta humildad. Quiso una vez un amigo mío poner a cuatro en un jarrón, darles un trono, un hogar. Se cansó pronto, el placer que dan no es el mismo, entristece mucho verlas morir. Yo prefiero mirarlas, tocarlas, arrimarme a ellas cada día, ver sobre sus pétalos el agua una tarde caer, saber que están vivas siempre. Y la esperanza de ser un día la tierra donde ellas podrían volver a nacer.”

Papeles naturales  Estampación en batik  Contacto: eladiore@yahoo.es

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9 thoughts on “Amapolas

  1. Le dí mal al intro en el comentario anterior (¿entiendes ahora eso de “manos tristes”?). Sigo con lo que quería decir:
    Decia que entiendo que Danilo prefiera una flor a las “flores” como idea, sobre todo si tiene la esperanza de servir un día de tierra para que puedan crecer. Una idea no necesita tierra, una flor sí. Muy buen texto Eladio; da gusto leerte. Un saludo

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  2. Esta primavera, aquí en el sur, ha habido una explosión de amapolas. En sus caminatas interiores, Danilo, por el que empiezo a sentir afecto a causa seguramente de algún tipo de proyección, identificación o transferencia, habría disfrutado…o a lo mejor se habría agobiado al ver a tantas amapolas juntas.

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  3. Las bitácoras digitales pueden decir lo que quieran: no me parece éste de Manso un texto peregrino en ninguna forma. Como señala Alvaro, la esperanza de servir de abono a las amapolas ya define con bastante profundidad el estado de ánimo del autor cuando lo escribió.
    Un abrazo, Eladio

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