Cuaderno de verano. Resonancias

Viernes, 13 de Agosto. 2010

El verano no está siendo nada propicio para tus intereses. Parece que, de repente, todo se esté viniendo abajo sin saber por qué y sin poder hacer nada. Tendrás que mantener la calma y la tenacidad que te caracteriza para seguir adelante. Ahora es el momento de ser más fuerte que nunca, sobre todo para esa persona que tanto te necesita. (AKTUAL3, revista mensual de información y entretenimiento. Número 84, agosto de 2010. Horóscopo)

Esta mañana me ha despertado el gallo de los gitanos cantando en el balcón. Durante el día, lo meten en una caja de cartón, en el rellano de la escalera, y allí lo dejan. A veces oigo su canto desasistido e inoportuno, reclamando un poco de atención. No entiendo nada de gallos, pero empiezo a entender algo de gitanos. Llevan en la sangre esas cosas. Como las peleas de gallos están prohibidas, no sé cuándo ni dónde se citan los adversarios ni qué clase de atención o entrenamiento le dan al animal. Probablemente, ninguno. Me da por pensar que, cuando el gallo duerme en el balcón, a la intemperie, al día siguiente hay combate. Cuando canta en el balcón, el gallo se siente más gallo, se hincha orgulloso y reclama el concurso de otros que duermen, igual que él, en diferentes balcones de la plaza. Entonces me pongo los tapones y maldigo mil veces la cabaña avícola y cualquier forma de vida nómada salvo la mía. En cualquier caso, yo ya he empezado mi entrenamiento de ocho semanas por si tuviera que medirme con él inesperadamente, que yo soy gallo en el horóscopo chino, y tal como me está yendo el verano, puede pasar cualquier cosa.

Sábado, 14 de Agosto. 2010

Acostumbran a reunirse en la plaza, alrededor siempre del mismo banco, un grupo de rumanos jóvenes aficionados a tocarse los huevos. Están hechos todos con el mismo molde y se prodigan afectos y maneras que indican la familiaridad que les une. O son hermanos o primos o compañeros de oficio. Visten todos de acuerdo a los patrones de moda que marcan los popes de la mafia, pantalón de chándal, camisetas sin mangas ciñendo las cuadraturas de los torsos, gafas de sol de anchas patillas y pelo casi al rape. Del cuello les cuelgan esas gruesas cadenas doradas que categorizan sus ambiciones de dignidad gregaria. Por lo general, no se sientan, aunque el banco esté vacío. Ellos se mantienen de pie, con los brazos cruzados o con las manos metidas en los hondos y elásticos bolsillos del chándal, donde con visible facilidad alcanzan el escroto y se masajean las bolas mientras imaginan operaciones de contrabando entre fronteras. De tarde en tarde alguien bosteza, da un paso atrás y rompe la perfección del círculo lanzando al aire elegantes y rápidos golpes de boxeo. Sacudido inesperadamente el grupo de su modorra de fantasías, los elementos se despliegan, entonan cánticos y risas y se golpean unos a otros en los hombros con virilidad calculada, transmitiéndose entre si el mensaje y la bravura de sus ambiciones comunes. Darían todo por ser lo que aparentan aparentar, adquirir propiedades, frecuentar el lujo, derrochar fortunas, despertar envidias…mientras tanto, se conforman con lo que son, se reúnen alrededor del banco y se tocan los huevos.

OPERACION TORTOSA (Un diario)  Eladio Redondo  ed. Beltronica

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