memoria más sueño igual a tiempo

Sueño con mi madre. Lo que sucede es breve, no hay historia, es una simple escena. Mi madre aparece vital, ya anciana pero tiesa, como era ella, brava, con un nervio tranquilo. Estamos en la casa de Villaverde, en la penumbra permanente del salón, donde la encuentro a una hora muy temprana.Ya te has levantado, le digo. Sólo eso. Ella sonríe, fresca y alegre, como si levantarse temprano fuese la razón de la salud que nunca tuvo. De modo que lo relevante de este sueño no es lo que acontece, sino el sueño en sí. Los sueños y los recuerdos se asemejan, pero los primeros son más fiables. Lo que soñamos tiene su carne propia, lo que sucede no se deforma, por debajo de todo sueño prevalece un sentimiento de verdad. El recuerdo, a veces, está manipulado por el interés, recordamos (o inventamos el recuerdo) para ilustrar una emoción que recorre nuestro presente interior, un recuerdo a la medida. En estado de vigilia, la figura de mi madre se me aparece de tanto en tanto con una intensidad gastada por el tiempo, ilustrando mi pena, señalándome un vacío o descubriéndome una nueva carencia. Al soñarla, la revivo, y vivo junto a ella, hasta que el mismo sueño pasa, gastado también por el tiempo, a ser un recuerdo.

Eladio Redondo. “OPERACION TORTOSA. Un diario”. Ed. Beltrónica.

 

 

MEDIDAS: 18cm×12cm×5cm

MATERIALES: Cartón y papel reciclado

Contacto: eladiore@yahoo.es

 

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